Arturo Castellanos Canales.

Israel contra Palestina, judíos contra árabes, Benjamín Netanyahu contra Mahmud Abbas. Conocemos los Estados en conflicto, las religiones que profesan y a sus respectivos líderes pero ¿qué es lo que disputan en la Franja de Gaza? ¿Cuál es el origen del conflicto?

Para entenderlo, ubiquémonos en 1918. La Primera Guerra Mundial ha concluido y al igual que los demás países vencidos, el Imperio Otomano se ve obligado a ceder a los Países Aliados ciertos territorios como consecuencia de la derrota. La entonces naciente Sociedad de las Naciones toma la decisión de establecer un mandato sobre la región de Palestina en favor de la Gran Bretaña con el propósito de crear un hogar nacional para el pueblo judío. En 1947, la recién creada Organización de las Naciones Unidas, aprueba la división de Palestina en dos Estados, uno judío y uno árabe. Dicha resolución trajo como consecuencia la declaración oficial de independencia del Estado de Israel, de la mano del líder sionista y posterior primer ministro israelí, David Ben Gurión, el 14 de mayo de 1948 a lo cual se opusieron los países vecinos, declarando la guerra a Israel, de la cual este último salió victorioso confirmando así su independencia y ampliando sus fronteras más allá de lo establecido por el plan de la ONU.

Es así como la historia de ambos países se ha visto envuelta en un clima de rivalidad desde sus orígenes. Los israelíes demandan un cese a las hostilidades palestinas, mientras que los palestinos demandan un cese a la ocupación judía de regiones Palestinas. Ocupación que traducida en cifras revela que hay en Palestina por lo menos 470 colonias israelitas con 520 mil colonos judíos, las cuales se encuentran lideradas por algún rabino y protegidas por bases militares con las que Israel protege a los colonos invasores. El conflicto bélico entre ambos países hoy puede explicarse desde un punto de vista religioso y desde un punto de vista geográfico. Desde un punto de vista religioso entendemos el interés por el dominio de la tierra santa de Jerusalén o Al Qods como la llaman los palestinos. Los israelitas sostienen que son ellos quienes tienen derecho a Jerusalén por estar mencionada en más de 600 ocasiones en la Torá, mientras que los palestinos afirman que son ellos quienes tienen derecho a aquella ciudad por haberse establecido en 1881, aproximadamente la misma fecha en que se afirma que llegaron los primeros sionistas a Jerusalén. Por otro lado, desde el punto de vista geográfico, la disputa es por el agua, líquido más que vital en una zona tan desértica como lo es Oriente Próximo.

A la historia de conflictos entre ambos pueblos, se le suma esta semana uno nuevo, pues el presidente de la Asociación Nacional Palestina, Mahmud Abbas, solicitará ante la Asamblea General de la ONU el reconocimiento de un Estado Palestino. China y Rusia, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, han manifestado su intención de voto en favor de la iniciativa. Estados Unidos por su parte, fiel a sus aliados israelíes se ha declarado abiertamente en contra. Los otros dos miembros permanentes, Gran Bretaña y Francia, aún no se han manifestado en ningún sentido.

Ya veremos qué sucede en Nueva York pero independientemente de la resolución que se tome, los palestinos se merecen un Estado propio, el cual además reúne todos los elementos para ser considerado como tal. Afirmar que Palestina no es Estado por carecer de reconocimiento internacional sería tan absurdo como poner al burro detrás de las carretas. Más bien por ser un Estado se le da reconocimiento internacional, y no al revés ¿no cree?

About these ads