Sergio Meana

 

La esperanza es un mal para los mexicanos porque en realidad no nos deja ver el verdadero problema en el que estamos metidos. El problema no es el gobierno actual, encabezado por Felipe Calderón desde el año 2006. El PRI, que de acuerdo con la encuesta Mitofsky lleva la delantera en la intención de voto, no es la solución a un problema al que aún no se le encuentra causa. 

Oído en un Starbucks. Sentado tratando de estudiar –lo cual no logré y por tanto pasé a retirarme- en uno de estos tan populares cafés escuché una discusión en la mesa de a lado, en la que los señores de aproximadamente 40 años de edad decían que con el PRI todo va a volver a la normalidad, pues ellos sí saben negociar con el crimen organizado. ¡Negociar! Aclaración: los signos de exclamación a lo mejor no son necesarios, Vicente Fox recientemente lo propuso. Una disculpa.

¿Realmente será la propuesta de campaña de Enrique Peña Nieto?, ¿qué les va a ofrecer: ciertas plazas con un control no oficial, en el que se les permita vender narcóticos de todo tipo, a cambio de unos cuantos sicarios menores de edad detenidos mensualmente para que reduzcan la violencia?, ¿en verdad se podrá negociar con estas personas que han perdido toda la noción y sentido de la vida?, ¿será realmente alguien racional, capaz de “negociar” con personas que después de asesinar a 52 personas inocentes, dicen que “se les pasó la mano”? 

Extraoficialmente, es la estrategia que se utilizó en años pasados con tal de contener la violencia que hoy (y en los 1831 días de gobierno de Felipe Calderón) ha estado incrementando en todos sentidos: número de muertes, intensidad de las ejecuciones, personas afectadas, miedo y confianza.

 

¿Cuál es la solución? Pocos la saben, yo no estoy entre ellos, pero lo que si sé es que primero hay que encontrar el problema y no es Calderón, por tanto la solución no es un cambio de régimen. La esperanza con la que hablan algunos mexicanos en relación a la elección del 2012, en realidad, es un engaño al que acudimos de manera racional por defensa personal y por sentir algo de alegría en medio de tanta desilusión.

Es un poco –toda proporción guardada- por lo que dicen los sociólogos que los mexicanos tenemos tan buen humor. Dicen que para aguantar tantos males que suceden en este País utilizamos el humor como una forma de liberarnos de esa presión. Desafortunadamente, (nótese la ironía) por eso la gente utiliza drogas: para liberarse de sus penas y dejar de sentir por un momento.

Afirmar que Peña Nieto será el próximo Presidente de México, es sin lugar a duda un poco aventurado a 299 días de la elección del domingo primero de julio, sin embargo, vea usted que los mismos perredistas y panistas le dedican un porcentaje importante de su intención de voto, ¿será que tienen cierta esperanza?