Sergio Meana Aguilera

Voy a condenar a este escrito a un análisis subjetivo por que se trata de una experiencia personal de la que finalmente me atrevo a escribir. No lo quería hacer por que temía que fuera un ataque directo contra la religión católica, pero el catolocismo es mucho más que una congregación y un conjunto de instituciones de las que forme parte toda mi vida de niño y buena parte de la adolescencia.
El problema con los Legionarios de Cristo es que se creen seres superiores a los demás. Creen que por estar en un club al que llaman “Reino de Cristo” están más cerca de Dios. La realidad es que de lo que estan más cerca es de una persona a quien alababan como “Nuestro Padre.” La religión la ven ellos (por ellos me refiero a los miembros del movimiento Regnum Christi) como un fanatismo irracional hacia el Padre Marcial Maciel.
La noticia de que el Padre Maciel tuvo relaciones con una mujer y procreó una niña, confirmada por el vocero del vaticano, Paolo Scarafoni, nos deja concluir que el Padre Maciel lleavaba una doble vida. Es bastante fácil demostrar esto, puesto que el mismo Padre Alvaro Corcuera, actual Director General de los Legionarios de Cristo, afirmó lo mismo en un discurso que llevó en un viaje a las escuelas Legionarias al rededor de los Estados Unidos, país que, aún que no lo parezca, tiene una gran presencia de la Legión.
“Hoy es Miercoles, Nuestro Padre, probablemente este comiendo con Su Santidad (Juan Pablo II), que experiencia tan increíble, ¿no crees?”. Eso era lo primero que escuchaba al entrar en la oficina del padre de mi escuela. Cualquiera con dos dedos de frente puede deducir que el Padre Maciel y el Papa Juan Pablo II llevaban una excelente relación. Misma que llevó a Juan Pablo II, en su increíble benevolencia a encubrir todos los errores del padre fundador de la Legión de Cristo. Durante casi todo el tiempo que Juan Pablo II estuvo a la cabeza de la Iglesia se hizo caso omiso de todas las declaraciones en contra del sacerdote michoacano. Fue sólo al final de su vida (finales del 2004) cuando Juan Pablo II autoriza a Joseph Ratzinger reabrir el caso de Maciel Degollado.
La dureza y rectitud que carecterizan a Ratzinger serán las mismas que carecterizen los juicios de valor de la Iglesia y especificamente el caso de “Nuestro Padre”. Cuando llega Joseph Ratzinger a ser la cabeza de la Iglesia bajo el nombre de Benedicto XVI , en Abril del 2005, se hace la primera sentencia fuerte en contra del padre Marcial Maciel en donde se le ordena dejar la vida de sacerdocio por acusaciones de pederastia (no comprobadas en su totalidad, pero sí sustentadas en michas acusaciones de gran peso). Sentencia que responden los Legionarios en un comunicado en el que aceptan la “invitación” que le hace el Papa Benedicto XVI a Maciel para retirarse a la vida de oración.
El Padre , nacido el 10 de marzo de 1929 en Cotija, Michoacán muere poco tiempo después, el 30 de enero del 2008, en medio de éscandolos. Benedicto XVI, en lo que se puede ver una especie de negociación respeta su muerte un año, para que el 4 de febrero de 2009 se haga la declaración que estremeció los corazones y almas de muchos fieles. El padre Maciel dejó, en su legado, a de más de éscandolos, una hija.
Esa es la historia. A lo mejor habrá mas versiones; algunas serán ciertas y algunas falsas, alguna la creeremos y otra no (no necesariamente creeremos la verdadera). Lo que si hay es una institución que sobrepasó, como en el caso de toda gran institución, a su Fundador. Toda gran obra reabasa a su creador, ésa es su grandeza, ser mas grande que su Dios.
El problema viene cuando se desacredita a la obra, que está formada por sacerdotes, maestros, y sobre todo miles de familias que sí creen en la educación del sistema, sin embargo, han sido todos traicionados. Entre ellos: sacerdotes que dan su vida por educar a los niños ricos para que ellos después ayuden a la Iglesia en su misión; profesores que quieren cambiar a esta sociedad envenenada con el materialismo, poseída por las miradas de los de más y atorada en una era sin rumbo; y por último, pero no por eso menos importante, familias que aún conservan tradiciones y valores fundamentales cada vez mas extraños a los ojos de la post-modernidad. Todos ellos olvidados, al igual que la promesa que hizo “Nuestro Padre” ante Dios de ser casto, de ser puro, y hunilde. La única promesa que no olvido fue el voto de silencio.
Todos los excesos son malos. Cuando hay madres de familia que escriben cartas diciendo que ójala todos fueramos sus hijos de verdad, (como quitandole las comillas a Nuestro Padre) y que es una gran dicha la que tiene ésa mujer (hablando de la hija del Padre Maciel) entonces hay algo mal, muy mal. Será acaso un fanatismo irracional hacia una persona que sólo se deja conocer después de su muerte, ó una filosofía en la que esta prohibido pensar, convivir e incluso tener amigos fuera de este círculo de adeptos a cuyo perímetro le han dado el nombre de Regnum Christi.
En resumen hay tres lados:Uno, un conjunto de gente que incluye religiosos, profesores y familias que en un intento de educar con valores forman parte de los diversos institutos en donde se pueden encontrar personas excelentes. Otro, un sub-conjunto de éste, el más repugnante de todos los círculos, en donde también se puede encontrar gente buena pero que ha sido arrebatada de su libertad de pensar. Tercero una persona que traicionó a todos, a Dios, a su hija, a sus fieles, a sus fanáticos, a propios y a extraños y a su misma obra, que hay que decirlo es muy grande y ha ayudado muchisimo, pero no sabemos que tanto daño causó.
¿En que balanza se medirá?, ¿qué pesará más el bien ó el mal?, ¿qué unidades tendrá grabadas esta balanza? Sólo Dios sabrá. ¿O usted?

Como diría Dehesa, ¿qué tal habrá dormido?