Arturo Castellanos Canales

¿Qué tienen en común México, Estados Unidos, Francia y España? Que el próximo año se celebrarán elecciones presidenciales en estos cuatro países y los partidos políticos de oposición ya se frotan los bigotes.

Corría el año 2008 cuando las bolsas del mundo tenían su peor caída desde la Gran Depresión de 1929 debido al colapso hipotecario generado en los Estados Unidos. En México, Felipe Calderón llevaba solo un año y medio en la presidencia del país mientras que en Francia, su homólogo francés, Nicolás Sarkozy, gobernaba su primer año del cuatrienio. En España, José Luis Rodríguez Zapatero conseguía ser reelecto como Presidente para gobernar por segundo período consecutivo, en tanto que Estados Unidos elegía con amplia mayoría a Barack Obama para dirigir al país donde la crisis económica había surgido.

¿A qué voy con la referencia histórica? Pues que a un año de que se lleven a cabo elecciones presidenciales en estos cuatro países, las encuestas revelan enormes niveles de desaprobación de los mandatos de sus respectivos gobernantes. Por ello me surgen las siguientes dudas, ¿será justificable la reprobación de sus gestiones o debemos considerarlos víctimas de cuatro años de crisis económica mundial y otros infortunios? ¿La percepción sobre sus mandatos será acertada y razonada o inexplicable y mal influenciada? Vayamos a los datos duros, reflexionemos y formemos opinión.

España, cuando decidió reelegir a Zapatero como su Presidente, lo hizo entre otras razones porque a lo largo de sus primeros cuatro años de gobierno había logrado mantener un nivel sostenido de crecimiento del PIB superior al 3%, pero llegó la crisis mundial y la economía española acumula hoy su segundo año consecutivo de recesión. En 2008 la tasa de desempleo era equivalente al 8.3%, pero llegó la crisis mundial y hoy representa la mayor en su historia, con un equivalente del 20%. ¿Será culpa del Presidente Zapatero? Entre que son peras o son manzanas, lo que parece ser un hecho es que el Partido Socialista, del cual es partidario Zapatero, perderá las elecciones presidenciales frente al Partido Popular, el cual aventaja en las encuestas con 47% de la intención de voto con Mariano Rajoy como su candidato.

En Francia sucede algo similar aunque no tan drástico. Si bien, durante el primer año de gobierno de Nicolás Sarkozy se logró reducir de 8.7% a 7.9% la tasa de desempleo, la crisis económica alcanzó al país galo y en 2011 la tasa ha ascendido a 9.5% de la población económicamente activa. Pero no todos son números negativos en el gobierno de Sarkozy sino todo lo contrario, pues ha sabido mantener en épocas complicadas niveles de inflación más que saludables equivalentes al 1.5%, y un crecimiento del PIB equivalente a 1.6% en lo que va de 2011. ¿Porqué la desaprobación del Presidente Sarkozy? Juzgue usted, pues desde un punto de vista económico a mi me parece inexplicable.

El escenario en Estados Unidos no es distinto aunque tiene sus variantes. Cuando Barack Obama asumió la presidencia de aquel país, la situación económica era más que complicada. A pesar de sus esfuerzos y políticas económicas, el PIB estadounidense cayó inevitablemente en 2010 el equivalente a 2.6%, sin embargo en lo que va del presente año, se ha recuperado y ha crecido 2.7%. Los niveles de aprobación de la gestión de Barack Obama como Presidente se encuentran en niveles muy bajos, pues apenas alcanzan el 41% según encuestas recientes. Dicha desaprobación se debe entre otros factores a que la tasa de desempleo se halla en un histórico 9.7%, pero con un partido de oposición como el Republicano, que se ha caracterizado como el partido del “NO” en este período, ¿se puede culpar exclusivamente a Barack Obama o debemos repartir culpas? ¿Desaprobará el elector estadounidense más a su Presidente o bien al partido del “NO”?

En México, la historia de los demás países se repite. Durante su gobierno, Felipe Calderón, quien tiene apenas una aprobación del 50%, ha tenido que lidiar con situaciones económicas, sociales, políticas y climatológicas verdaderamente adversas. Crisis económica mundial, ambiente de inseguridad nacional, férrea oposición del Congreso, y la peor sequía del país en años son solo los casos más ejemplificativos de las adversidades con las que se ha enfrentado en el presente sexenio. Con una de las tasas de desempleo más bajas de la OCDE equivalente al 5.6%, un crecimiento en el PIB durante 2011del 5%, tras una caída del mismo de 6.5% el año anterior y una inflación que apenas rebasa el 4%, ¿se debe desaprobar la gestión del Presidente Calderón? Me parece que no desde el punto de vista económico. ¿El partido opositor logrará vencer al partido de Calderón en 2012 o el elector repudiará a la versión mexicana del partido del “NO” en las urnas? Ya lo veremos y comentaremos.

Lo que resulta un hecho es que para los partidos de oposición la situación económica actual les ha caído como anillo al dedo y mientras los gobernantes se justifican, los opositores achacan culpas. ¿De quién es la culpa? Sea usted el que justifique o achaque.