Por Arturo Castellanos Canales

  

“Construyamos un país de iguales con justicia, libertad y soberanía.”

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano

 

Irreverente, incomprendido, crítico, criticado, amado, odiado, revolucionario, elocuente, estudioso, congruente y trascendente. Es así como describo a un ciudadano extraordinario, hijo del Presidente que nacionalizara la industria petrolera en México, Gobernador de Michoacán, Senador por el mismo Estado, tres veces candidato a la presidencia de la República, fundador y líder moral del partido de izquierda más importante del país, primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido democráticamente y surgido de la oposición, autor de un libro, Ingeniero Civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y padre de tres hijos, uno de ellos ex gobernador del Estado de Michoacán. Por supuesto me refiero a Don Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

En esta columna he decidido dejar a un lado la política internacional para rendir honor a quien honor merece, y es que el pasado Jueves 6 de octubre se logró un consenso en la Cámara de Senadores para otorgar la medalla Belisario Domínguez, máximo galardón que se otorga a  los ciudadanos mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia o virtud en grado eminente, al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Don Cuauhtémoc, quien naciera en 1934, durante la campaña presidencial de su padre Lázaro, fue militante del PRI por 25 años, partido del cual se escindiría en 1987 para contender por primera vez a la Presidencia de la República en contra del candidato Carlos Salinas de Gortari. Aquellas polémicas elecciones del 6 de julio de 1988, de las cuales resultara victorioso el candidato priísta, marcaron un parte aguas en el rumbo democrático del país, pues en aquel entonces era la Secretaría de Gobernación, brazo derecho del Presidente en turno, la encargada de contabilizar los votos y declarar al ganador oficial de la contienda electoral, lo cual restó legitimidad y credibilidad a la elección. Las encuestas marcaban una tendencia a favor de Cárdenas, sin embargo el resultado oficial era distinto.

Cárdenas y el resto de la oposición desconocieron este resultado y demandaron la anulación de las elecciones realizando multitudinarias manifestaciones. A pesar de que aquel objetivo no fuera logrado, la inteligencia y tenacidad de Don Cuauhtémoc logró una batalla política muy importante pues logró que al año siguiente, en 1989, se llevaran a cabo reformas a la Constitución, en las cuales se crearía al Instituto Federal Electoral con el fin de lograr una mayor equidad y transparencia en los procesos electorales.

Otro gran logro impulsado por el Ingeniero Cárdenas, fue el de haber logrado en 1997 un importante cambio en el régimen de la Ciudad de México, pues antes de aquel año, el D.F., al tener el carácter de despacho administrativo, la facultad de elegir al entonces llamado “Regente de la Ciudad” correspondía exclusivamente al Presidente de la República. Sin embargo, a partir de aquel año, Don Cuauhtémoc fue electo como el primer Jefe de Gobierno electo democráticamente y surgido de la oposición. Desde aquel año, el Partido de la Revolución Democrática, partido que él mismo fundara, no ha cedido la jefatura de gobierno a ningún otro partido.

Muchos podrán despreciarlo y otros varios lo respetarán. Habrá quienes comulguen con sus ideas y existirán aquellos que las rechacen. Independientemente de nuestra afinidad o no hacia su persona, en lo que todos podemos estar de acuerdo es que México es más democrático, más transparente y más institucional desde y gracias a Cuauhtémoc Cárdenas.

Qué la dedicación y el empeño de Don Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano sirvan de ejemplo a mi generación para que nos permitan ver que todo cambio, por imposible que parezca es posible.

¡Enhorabuena por el bien merecido reconocimiento Ingeniero!