Por Gabriela Delgado 

Como muchos saben, la Academia Sueca otorga cada año desde 1901 los Premios Nobel a quienes se destacan en investigaciones, creaciones y descubrimientos que otorguen un mayor beneficio o contribución a la humanidad en los campos de física, química, medicina, economía, literatura y paz. El premio está compuesto por una medalla de oro proveniente de La Casa de la Moneda de Noruega, un diploma otorgado directamente del Rey de Suecia o del Presidente del Comité del Nobel y una cantidad específica de dinero, dependiendo de los ingresos de la Academia de ese año. 

Antes de hablar de los acontecimientos que se dieron la semana pasada, contextualicemos un poco el origen de este premio. Los Premios Nobel fueron instituidos como última petición de Alfred Nobel, industrial sueco mundialmente conocido por inventar la dinamita, antes de morir. Originalmente eran 5 categorías las premiadas, escogidas por Nobel, y no fue sino hasta 1968 que el Banco Central de Suecia promovió el Premio Nobel a ciencias económicas, dirigido más ampliamente a ciencias sociales, pues incluye a ciencias políticas, sociología y psicología. Desde entonces se implementaron en conjunto los 6 campos a premiar, con el acuerdo de no volver a agregar ningún otro.

 La semana pasada, se seleccionaron como ganadores de los Premios Nobel 2011 a Thomas Sargent y Christopher Sims por ganar el premio Nobel de Economía; Ellen Jhonson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman por ganar el Premio Nobel de la Paz; Saul Perlmutter, Adam Reiss y a Brian Schmidt por ganar el Premio Nobel de Física; Bruce Beutler, Jules Hoffmann y Ralph Steinman por ganar el Premio Nobel de Medicina; Daniel Shechtman por ganar el Premio Nobel de Química; y Thomas Transtömer por ganar el Premio Nobel de Literatura. 

Dejando claro que todos los ganadores de este año son igualmente importantes, me interesa hablar de uno en específico: el Premio Nobel de Literatura. El escritor sueco Thomas Transtömer fue galardonado el pasado Jueves 6 de octubre por su trabajo en la poesía. Transtömer, de 80 años, además de poeta es músico, traductor y psicólogo. Su vínculo tan profundo a la escritura se debe en parte a una hemiplejía que sufrió hace muchos años afectando gravemente su habla y la movilidad de la mitad de su cuerpo. A partir de entonces, se comunica por escrito. 

Su obra ha sido influenciada por artistas destacados en el surrealismo, lo cual le ha dado la habilidad de usar la metáfora en sus poesías de forma original. La Academia Sueca ha justificado su decisión al decir que Transtömer ha sido escogido por “haber creado a través de su obra imágenes capaces de dar acceso a una nueva realidad”. Sus obras han sido traducidas a aproximadamente 50 idiomas. Ha ganado varios premios, pero este 10 de diciembre será honrado con su mayor logro.

Ahora, más que un premio a un excelente escritor, me parece que este premio va dirigido más específicamente a la poesía. El primer hombre en ganar un Premio Nobel de Literatura fue el poeta francés Sully Prudhomme, y desde entonces la poesía ha sido galardonada con 22 premios de 104 en total (son 104 porque fueron suspendidos en 1918, 1935 y de 1940 a 1943 debido las guerras mundiales). Cabe recalcar que el último premio dedicado exclusivamente a la poesía fue hace más de 15 años. Los premios posteriores habían sido otorgados a expertos en novela, drama e investigación literaria. 

Yo felicito hoy en exclusiva a la poesía, y a Tomas Transtömer por supuesto, por lograr sorprender al mundo intelectual una vez más con una escritura hermosa y llena de vida, después de varios años, en tiempos de crisis, pobreza, tristeza y conflictos sociales.