Por Gabriela Delgado

 

 

 

 

 

 

Un autor crea, dirige, conforma, visualiza y realiza. Normalmente, se define al autor como el creador de una obra. Una obra es entendida como toda creación intelectual perceptible ­­–si no fuera perceptible por los sentidos sería una simple idea,– realizada por cualquier persona física, siendo ésta, por consiguiente, el autor de la misma. Sin embargo, aunque existe la definición legal de lo que es un autor, es difícil determinar como espectador quién es el creador de la obra. Voy a dejar de lado las definiciones y terminologías legales, refiriéndome a los denominados derechos de autor, y me voy a centrar en lo que es el autor de una obra para nosotros, el público.

 Hay dos características que, creo yo, se necesitan para que haya el reconocimiento tanto de una obra como de un autor atrás de la misma: un público y un estilo propio en la obra. Se necesita un público porque sin él, no se sabría de la existencia de la obra: sería solamente conocida por su creador, lo cual nunca le daría un título de autor como tal, pues nadie sabría de la existencia de la obra. Claro que por público no me refiero a que debe exponerse ante un número grande de personas para que se considere la creación como una obra; se puede mostrar a una sola persona, pero el simple hecho de mostrarlo le da veracidad a la idea tanto de creación como de autor.

 Por otro lado, el estilo propio proviene de la idea de “originalidad” en un proyecto. Este término de originalidad puede causar conflictos. Original significa que proviene de la inventiva del autor. Ser original es técnicamente hacer algo nunca antes visto, que no existe. Sin embargo, crear algo completamente nuevo es imposible: no existe ninguna creación que no haya partido de una idea proveniente de algo ya existente: siempre hay algo que incentiva y da comienzo a la realización de otra cosa, por más que el resultado sea novedoso. Por esto mismo, cuando digo que un autor “crea” una obra, dejo de lado la definición de la Real Academia Española (RAE) de “crear” como producir algo de la nada y utilizo el verbo bajo su segunda definición: establecer o introducir por primera vez algo, pero no surgido de la nada, pues todo parte otra cosa ya existente. Es por esta complejidad de lo que original significa que es mejor hablar de un estilo propio. Al referirse a un estilo se indica claramente que esa obra en particular tiene algo que proviene exclusivamente del autor, algo que ninguna otra obra tiene.

 El cine es el mejor ejemplo para entender esto. Puede haber 100 películas sobre un tema en específico, pero si cada una tiene un estilo propio de su autor, todas se convierten en obras “originales”, propias de un creador. El problema, entonces, es saber quién fue el que otorga ese estilo que diferencia a la obra de las demás. Nosotros, los espectadores, hablamos de las películas como obras de su director. Él es quien la realizó y, por ende, es el autor de esa película. Sin embargo, muchas veces el director no es el autor de esa película.

 La mayoría de las películas de Hollywood actuales tienen este problema, pues es el director quien recibe todo el mérito, pero no fue él, en realidad, quien  inventó la historia, escogió la música y se involucró en la personificación de los actores, sino que, simplemente juntó todos los componentes necesarios y logró una película. ¿Qué pasa entonces con los músicos, los guionistas, los dibujantes y todos los personajes detrás de escena?

 No estoy diciendo que la labor del director sea menor que la de los demás creadores, pero muchas veces ni siquiera sabemos quiénes son ellos. Las películas de Hitchcock como Vértigo, Psycho y Birds son consideradas de las mejores reproducciones cinematográficas en la historia del cine y él, uno de los mejores creadores del cine que jamás se haya visto. Pero, ¿sabían que Hitchcock no escribió ninguna de sus películas? Él dio un estilo propio en la dirección, pero no creó las historias. ¿Quién es entonces en este caso el verdadero autor?

 Yo creo que definir quién es el autor de una obra es una labor que toca hacer a cada quien de forma individual. Dar una definición concreta no siempre se puede aplicar a todos los casos. Hitchcock sí creó un estilo cinematográfico, pero no películas en su totalidad, y esto puede aplicarse a un sin fin de obras artísticas, científicas y literarias. Por lo tanto, es importante ver el detrás de cada obra para poder determinar a quién, o quiénes, se les puede otorgar el verdadero título de autor.